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Yves Rocher celebró en Madrid su primera pop-up de marca, una activación de dos días en la calle Velázquez 36 que reunió a más de 1.200 personas en torno a su icónica línea de Monoï, de la que es líder de mercado con 16 referencias. Bajo el lema "Huele a verano, huele a Monoï", la firma convirtió un local en pleno centro de Madrid en una playa polinesia de sol, arena y flores de tiaré.
El concepto creativo y el desarrollo corrieron a cargo de Alem Comunicación, agencia de eventos especializada en lifestyle y belleza, mientras que la producción fue realizada por Mirto Studio.
"Diseñamos una experiencia inmersiva pensada para que el público no solo mirara, sino que jugara, probara y se llevara algo. Que más de 1.200 personas pasaran por el espacio en dos días, en la primera pop-up de marca de Yves Rocher, fue una validación clarísima del formato", explica Juan Botello, co-director de la agencia Alem Comunicación.
Durante el evento, el público pudo disfrutar de diferentes actividades, recibir regalos y participar en juegos como un Memory Game o una ruleta de la suerte. También tuvo la oportunidad de posar en espacios diseñados para fotografiarse, adquirir productos de Monoï con descuento y degustar gratuitamente diversas variedades de té matcha de Matchaflix.
La relación entre la franquicia Yves Rocher y el Monoï va mucho más allá de una simple línea de verano: la marca francesa utiliza exclusivamente Monoï de Tahití con Denominación de Origen, obtenido mediante la maceración de flores frescas de tiaré en aceite de copra. Esta denominación garantiza tanto el origen geográfico como el método tradicional de elaboración. Además, Yves Rocher lleva más de 30 años abasteciéndose de este ingrediente a través de una cadena de suministro responsable, trabajando directamente con productores locales.
Para Yves Rocher, el Monoï se ha convertido en uno de sus ingredientes más emblemáticos y en un auténtico símbolo de evasión y verano. En torno a él, la marca ha construido una de sus gamas más reconocidas, que incluye aceites corporales, geles de ducha, leches corporales, brumas y productos capilares inspirados en el imaginario de las playas polinesias.
